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miércoles, 26 de junio de 2013

La alegría de Verlaine

A la tarde escucho la radio
Dicen que la tristeza no sirve para nada
A la noche leo al hermoso Verlaine
Un triste
Escribo a medianoche, casi, un poema desganado
Pienso que en la radio tenían razón
Que la tristeza no sirve para nada
Si uno pudiera elegir

viernes, 21 de junio de 2013

el árbol

a medida que el cielo se apaga
que el brillo se apaga
que el fuego se apaga
a medida que el ruido se apaga
que el viento se apaga
que el aire se apaga
una canción le va creciendo a este mundo
como un árbol
a medida que el hombre se apaga

jueves, 20 de junio de 2013

el sol

apenas un rayo de luz ilumina y calienta en silencio la cara atenta y el libro
un sol apenas enrejado que insiste y sostiene un viejo cariño de cuando el amor se mascaba sin vidrio
un amarillo milagroso que pone blancas las manos y finge la vida en el papel
en un rincón más allá la sombra que muda y se triangula
atraviesa la reja una vieja estación que ha nacido nueva otra vez vieja como una infancia
yo leo el libro ahora junto a un niño que poco a poco se irá yendo hacia un pueblo que no ha muerto aún
seremos dos por un rato
mientras tanto
lentamente
comeremos del mismo plato caliente y gentil que ha venido nuevamente a no olvidarme el sol

la nada bella

si detrás de la voz persiste una íntima voz
si las fauces de la voz abrevan en la carne de una honda garganta
si en el cauce de mi cuello flota o fluye la desnudez de la sangre
si en la sangre se resisten restos, rastros de hombre
si el hombre quiere salir
si no puede
esto querrá decir pues que detrás de la voz, o adelante, gime sólo una nada bella
triste
como una sirena

domingo, 16 de junio de 2013

Signos

Desconozco si es de regreso el camino que recorro,
si es de ingreso el alambre atravesado que perforo.
Ignoro la razón o cuándo fue que decidí poner un signo en el tajo ancho
que separa aún sin remedio mi planta rosa del dolor de las baldosas.
Y a mi lado un mate verde que resiste. El paso de la lluvia resiste.
Es inútil tener miedo pero es insuperable, tener miedo.
Desconozco las bondades improbables de los signos que he impreso.
Nadie ha leído después de todo casi nada pues quizá no ha sido escrito.
Nadie descreyó de mi tambor pues aún nadie lo ha oído.
Y a mi lado un pelo rubio que resiste. El peso de la lluvia resiste.
Fuiste bárbaro eso sí. Me lo dicen los perros arenosos de una infancia intramitable.
Ignoro si el camino que desciendo es un camino que desciendo o es un techo
por debajo del cual está la dicha, por debajo del cual está el abajo,
por arriba del cual es imposible, innecesario, para qué.
Por debajo de todo está el infierno.
No ignoro que tapo cuando escribo y el único desvelo es la inmundicia que aromo.
No hay desvelo, señores, sépanlo que no hay desvelo. Apenas hay cariño.
La vraie vie est paseé, me parece que se dice así, la vraie vie est absente.
Han sido muchas las palabras que no han valido la pena ni la valen,
nada cuesta la virginidad o casi nada porque la pena es robadora, es impía, es hundidora.
Les exijo que no lean estos signos invisibles,
nada hay detrás que los sostenga.
Detrás de todo estoy yo, y yo no existo.
Antes estaba yo, y yo existía.
Pero jamás se me hubiera ocurrido, niño, 
la infantilidad de dejar de coger para decir que cogía.


sábado, 8 de junio de 2013

J. J. Castelli

yo fui un hombre de la guerra
créanmelo
fui hombre de sable, lazo y balas
yo anduve la tierra
fui dejando mis furores con un látigo de cuerdas
pueden creerme
yo resistí el desierto y las mujeres apiladas
monté burros de piedra hasta Chuquisaca
yo sudé la grupa de un caballo medio muerto del cansancio
y yo mismo fui sin duda una vez un hombre cansado
yo hablé cuando fue preciso y callé cuando fue la gracia
yo fui cierto créanme
al mundo le di semen más que versos
como un yuyo de cordillera fui
como un tiro en la garganta
como un sol cruzando a tiempo la quietud de nuestros cuerpos
yo, repito, yo
nunca dije yo para saberme
yo tuve mucho olor después de leguas entre las cañas
tuve frío en un sanjón en el que copulaba
fui una cosa entre las cosas
un bárbaro adentro de la ropa
yo abrí la boca como un fusil
y salió fuego por la garganta
yo abrí la boca para escupir
y salió un niño por la garganta
yo fui árbol, fui raigón, lamido, perro,
fui dolor de estar al sol con los toros de mi tropa
hoy soy hombre, sí señor, en esta cama en que prospero
y la lengua se me pudre en una hoja